Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas
Ensayo
Enseñar conciencia ética
Tutor: Rosalba Angélica Sánchez Dromundo
Sede: Centro de Capacitación Continua y a Distancia II
Grupo 4
Agosto 2008
Enseñar conciencia ética.
María Covadonga Sánchez Pérez.
Palabras claves: comprensión, ética, enseñar, aprender, familia, sociedad, individuo, conciencia.
Resumen.
Comprender conscientemente es un acto que debiera aplicarse en todas las actividades que realiza el ser humano, la problemática radica que cada diligencia se rige por diferentes tipos de códigos, dependiendo de la sociedad donde nos desenvolvamos. Cada una establece sus normas de actuación y dentro de una misma población pueden variar de acuerdo a la religión, nivel económico, grado de estudios, profesión, etc.
Es de considerar de fundamental importancia, tratar los aspectos relacionados a los niños porque en ellos está el futuro de la sociedad; a la familia como generadora de principios; a la escuela como continuadora del proyecto y a la profesión como impulsora de progreso, todas ellas forman parte necesaria de la conciencia ética.
Introducción
Enseñar constituye un elemento que se aplica en muchos ámbitos de la vida humana, es un proceso que se realiza continuamente. Desde nuestros roles en la vida, constantemente tomamos esa actitud de enseñar, cuando lo que debiéramos hacer, es evaluar para aprender y curiosamente, así poderlo transmitir a las nuevas generaciones. Esa constante evaluación nos llevaría a comprender la vida, sin embargo, somos incapaces de comprendernos a nosotros, pero si pedimos que los niños lo hagan en la casa, escuela, en sus actividades recreativas, etc.
Este comprender implica una conciencia, en la que las personas deben saber que no existe alguien tan ilustrado que tenga todos los conocimientos o saberes de la vida, por tanto es poco factible que se dedique a enseñar solamente. Es de considerar también, que los humanos y sus conocimientos son perfectibles. La historia nos ha dado múltiples ejemplos de esta revolución en la información y los conocimientos.
¿Cómo lograr la comprensión en la enseñanza y por supuesto en el aprendizaje continuo? ¿Cómo fomentar la conciencia ética en nuestras vidas? Estas preguntas las trataremos de responder en este ensayo, así como de desarrollar desde el concepto de comprensión y conciencia ética en los diversos ámbitos donde lo aplicamos, hasta un análisis de esta aplicación a lo largo de la vida y si hemos aprendido a comprender éticamente o solo pretendemos hacerlo.
De igual manera se proponen algunas formas de abordar estas problemáticas con una propuesta de solución.
Comprender en el ámbito social.
La comprensión de una manera crítica es definida por Buxarrais (1998), como “la habilidad de adquirir la información de la realidad moralmente relevante, analizándola críticamente, contrastándola con diversos puntos de vista, mostrando además una actitud de compromiso y entendimiento para mejorarla”.
Es una definición interesante, aunque un tanto cuanto difícil de desarrollar, desde la concepción de cada individuo de lo qué es “moralmente relevante”. Parece que éste concepto, puede variar de acuerdo a los diferentes ámbitos sociales donde conviven las personas, es decir, la religión, el tipo de gobierno, la educación que se recibe, la familia, la cultura, la globalización, etc., influyen en la conducta individual.
Para Morín (1999), existen dos comprensiones: la comprensión intelectual subjetiva y la comprensión humana intersubjetiva. La primera significa aprehender en conjunto y la segunda incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección.
Al dividir el concepto como lo hace Morín (1999), parece que se fragmenta al sujeto en dos, uno intelectual y el otro humano. Si se interpreta de esta manera, habría que considerar, que el individuo vive en una sociedad de la que no puede escapar, donde existen normas y reglas. En ella, realiza diversas actividades; dependiendo el rol que asume, le es exigible comportarse como lo indican esas normas.
Es entonces, que el individuo maneja diversas conductas o conciencias éticas, de acuerdo la familia, el trabajo, la escuela, la profesión, etc.
Derivado de este sin fin de acciones que se realizan, es que tenemos tendencias a romper las normativas y aludir a que el error o falta fue cometido por otra persona u objeto. Como ejemplo de ello, cuando en cualquier espacio donde elaboramos un documento en la computadora, y éste tiene errores, manifestamos que la máquina no sirve, tiene virus, me cambió las cosas, etc., cuando en realidad ésta solo sigue las instrucciones recibidas por la persona.
“Comprender es también aprender y reaprender de manera permanente” (Morín, 1998, p.51), lo que nos regresa a la individualidad en una autoevaluación constante, que trascienda al colectivo, en otras palabras primero comprendernos sin tapujos, comprender la sociedad y sus múltiples conceptos, para que nos lleve a la conciencia.
La conciencia individual nos identificará en el colectivo y de ahí podemos establecer el código de ética que nos regirá para conservarnos dentro de la sociedad.
La dificultad radica en cómo enseñar a comprender y que esto sea un ciclo repetitivo de constante aprendizaje. En la sociedad se aplican una serie de normas, valores, leyes y demás instrumentos que permitan la convivencia en ella. Sin embargo, estamos lejos de comprenderlos, solamente nos sujetamos a ellos y pretendemos seguirlos sin chistar. Es cuando surgen una serie de molestias del porqué se tiene que hacer tal o cual cosa, todas ellas derivadas de la falta de conciencia ética.
Aplica aquí, la importancia de todos los integrantes de la sociedad, en enseñar a comprender los valores, conductas morales y normativas, aún más importantes, es que cada uno entienda su compromiso de escrudiñar con conciencia todos nuestros conocimientos y aprendizajes diarios.
Para fomentar la conciencia ética, es necesario prepararse en pensamiento crítico, acciones de reflexión y de transformación, en una mecánica constante de mejoramiento. Con estas ideas lograremos que la sociedad en la que vivimos se modifique con las acciones propias de cada individuo. En otras palabras la individualidad es parte del colectivo social, en la medida en que cambien los indivisos cambiará su entorno. Es necesario identificarnos como uno y como un todo.
Una vez identificándonos claramente podremos, enseñar la conciencia ética en éstos ámbitos:
Familia
Comprender en el ámbito familiar, se basa en sus fundamentos históricos y depende de la sociedad en la que nos desenvolvemos, el tipo de gobierno que nos rige y la religión que profesemos.
Por lo que los códigos de ética varían entre región, familia y los individuos que la componen. Sin embargo, es necesario aclarar que el ideal sería que cada familia pudiera tener un proceso de evaluación y retroalimentación entre sus integrantes.
Ya hemos hablado, que está integrada por individuos, donde se refleja la acción familiar de manera más clara se encuentra en los sujetos más pequeños, es decir, los integrantes nuevos, como son los niños y los jóvenes.
Es por ello, que los niños y jóvenes son generadores de verdades, en ese contexto podemos trabajar en el fomento de la conciencia ética en los más jóvenes, para poder impactar. Parece complicado, en razón que la liga con la familia es fuerte. Debemos esforzarnos con el niño, la familia, la escuela y la sociedad misma, como un ente indivisible, todos trabajando por el mismo fin.
La primera fuente de conciencia ética la recibe el niño de su familia, pues van creciendo en su entorno, la evolución se da hasta que forma una nueva familia o quizá un poco antes.
Parece que los tiempos que aplican al niño, son cruciales para su desarrollo, primero en casa, después en la escuela en un binomio continúo, posteriormente en el trabajo y en su relación social. La responsabilidad de enseñar con conciencia ética empieza en la familia, de ella depende fomentar la conciencia individual y colectiva.
Escuela y profesión.
Educación no se salva del proceso de comprender con un sentido ético. Es una de sus pretensiones y propósitos, están plasmados en una asignatura denominada “Formación Cívica y Ética” con la intención de formar conciencia en los niños de educación primaria. La Secretaría de Educación Pública (2007), en el Programa Integral de Estudio de la asignatura establece: “Brindar una sólida formación ética que favorezca su capacidad de juicio y de acción moral, mediante la reflexión y el análisis críticos de su persona y del mundo en que viven, con apego a los principios fundamentales de los derechos humanos, los valores de la democracia y las leyes”.
(En: http://basica.sep.gob.mx/formacioncivica/start.php?act=programa&sec=prop.)
Por ello formar con conciencia ética es parte de las responsabilidades del educador. En ellos está basado mucho de los cimientos de los niños.
De ahí se desprende, que enseñar a comprender es un compromiso que asume el docente, en conjunto con la familia y la sociedad, para que sus integrantes actúen de manera ética.
Educar para la vida con conciencia de las acciones y de la toma de decisiones que se realizan día a día desde la educación primaria, se instituye conciencia sobre sí mismo, la familia y el medio social dónde se explayan. Es en este período que deberíamos constituir como principio el evitar el plagio en los trabajos escolares. Actitud de responsabilidad que cambiaría nuestros juicios, en razón de esta sociedad. De acuerdo a lo que Rojas (1992), dice en su artículo “Formación de investigadores educativos”, “los plagios no lo comenten los estudiantes sino también los profesores, investigadores y funcionarios que gozan de cierto prestigio”, en otro párrafo dice “El hecho de plagiarse los planteamientos de un autor constituye un acto de deshonestidad intelectual” es decir, es un mal que afecta a todos los integrantes de una comunidad en su razón ética, todo parece indicar que sus conceptos de valores no están aprehendidos adecuadamente y lo que es peor aún, somos los profesores los que incitamos al plagio al hacerlo, detectarlo sin decirlo o no darle importancia y en muchas ocasiones es por desconocimiento. En las escuelas primarias se utilizan muchos materiales como monografías, biografías, etc., compradas en papelerías que no sustentan referencia alguna y son utilizados sin reserva, lo que Rojas (1992) manifiesta es: “Los docentes debemos hacer que los estudiantes conozcan la gravedad de dicho fenómeno a fin de que esta práctica bastante frecuente se destierre poco a poco de nuestro país”.
Como puede apreciarse, desde las raíces está implantado el mal, es importante y necesario, hacer un análisis para tomar las decisiones adecuadas y ofertar a los maestros materiales con las debidas referencias, para evitar el plagio. Es decir, las autoridades deben responsabilizarse, los maestros deben prepararse, la familia debe valorarse y así, emprender esta lucha frontal para la comprensión de la ética personal, laboral y social.
Parece que es necesario, hacer que cada maestro se convierta en un investigador constante y permanente, las autoridades fomentarlo y la sociedad reconocerlo, nuestra lucha apenas empieza. Los profesores investigadores serán los motivadores permanentes que impulsen el fomento a la conciencia individual con ética en al actuar diario, familiar, profesional, ambiental y en todos aquellos espacios donde participe, siempre con los valores cimentados.
En conclusión el individuo es uno, sumergido en un ambiente social con diversos roles que seguir y los cuales están determinados por conciencias éticas. Es responsabilidad de cada uno actuar, aprender, transformar y enseñar con los valores firmes.
Referencias
Secretaría de Educación Pública, (2007), Programa de Educación Cívica y Ética, Recuperado el 20 de agosto de 2008 de: http://basica.sep.gob.mx/formacioncivica/start.php?act=programa&sec=prop
Buxarrais , R., Educar para la solidaridad. Boletín de Educación en valores, Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación la Ciencia y la Cultura. Recuperado el 22 de agosto de 2008 de: http://www.feremadrid.com/fichas/Educar%20en%20la%20solidaridad%20UB.pdf
Morín, E. (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO. Francia: ONU.
Luján, M. (s.f.). Familia y educación en valores. Recuperado el 20 de agosto de 2008 de: http://www.oei.es/valores2/tornaria.htm
Rojas, S. (1999), Formación de investigadores educativos. México: Editorial Plaza y Valdés.
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